-ACTUALIDAD-
PIEDRA, PAPEL O TIJERA
Cuando acabe el año 2010 seremos más pobres. Probablemente en torno al 10 por ciento más pobres, o puede que más. El presidente del Gobierno nos anunció el pasado miércoles que, para dar credibilidad a España en los mercados financieros, tenía que recortar el gasto público en 15.000 millones de euros. Y lo hará de las pensiones, el sueldo de los funcionarios, el cheque bebé, la ayuda al desarrollo, la ley de dependencia y otros gastos sociales y culturales. Sumemos, además, la subida del IVA.
Uno podría tratar de escaparse y decir que no es ni funcionario, ni pensionista, ni piensa tener hijos, ni le importa mucho el desarrollo de otros pueblos; que no depende de nadie y que hay mucha gente a la sopa boba en las ONGs y la cultura. Pero ya conocemos el poema y queremos recordarlo una vez más:
Los nazis vinieron a por los comunistas; guardé silencio, porque yo no era comunista;
vinieron a por los socialdemócratas y guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata;
vinieron a por los sindicalistas y no protesté, porque yo no era sindicalista;
vinieron a llevarse a los judíos y yo no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Es fácil intuir que el TIJERETAZO no es el final, sino el principio. Es sólo la punta de un iceberg que vienen empujando, hace tiempo (¿desde 1989?), los que acumulan riqueza y nunca les parece suficiente. Para que la suya crezca, la nuestra decrece.
El bloque de hielo, el que no vemos bajo el agua, trae una reforma laboral con menos derechos. Es increíble pero cierto que un “empresario” que tiene deudas por doquier y trabajadores sin cobrar, esté legitimado para decir, públicamente, en España, en nombre de las empresas, que el despido hay que abaratarlo, que los trabajadores no debemos tener derecho a acudir a un juez si nos despiden, que los salarios son altos, que nos jubilemos a los 67 y que ellos aporten menos a la seguridad social, que la sanidad pública es cara y que debemos ajustarnos el cinturón.
- Merece la pena ver este video, en el que una trabajadora de Viajes Marsans, empresa de Díaz Ferrán, intenta cobrar su finiquito. (ver aquí)
Y así como Díaz Ferrán no paga, muchas empresas negocian EREs chantajeando a la Administración y a los trabajadores. Las grandes fortunas tienen las SICAV, un paraíso fiscal para 400.000 españoles que sólo tributan el uno por cien de sus ganancias en inversiones, mientras que cualquiera de nosotros que invirtamos unos ahorros en el negocio de un familiar, tributaremos un 18 por ciento, de los beneficios. Y a Corbacho (el ministro de ¿Trabajo?, no el humorista) se le escapó en una rueda de prensa que el 20 por ciento de la riqueza del país está en la economía sumergida (la que no paga impuestos, la del dinero en negro, sin facturas y sin altas a la seguridad social).
- Los técnicos de Hacienda, explican bien en la web de su sindicato, que todo eso que no se recauda, equivale al recorte actual. (leer aquí)
Cualquier familia que se da cuenta de que gasta más de lo que ingresa, tiene que cambiar radicalmente. Pero una familia sabe de dónde no puede recortar nunca (educación, salud, personas mayores, etc...) Una familia así, trabajará más y más y se quitará de ropa u ocio. Pues bien, Zapatero ha elegido el camino contrario. Las presiones del FMI, Comisión Europea, Ecofin, CEOE, Banco de España, Barack Obama, Angela Merkel, etc... han barrido de un plumazo derechos tan intocables como el salario. Si a los funcionarios se les baja un cinco por ciento, cualquier negociación de convenio o empresa-trabajadores, va a ir a la baja. No puede ser una decisión menos democrática y debatida.
- Nadie en España ha votado a esas instituciones que han presionado para conseguir este recorte. (Viñeta de El Roto). Fuente: El País, 22-05-10
Los ciudadanos, los trabajadores, los que vivimos de nuestro esfuerzo, talento y tiempo dedicado, tenemos enfrente, más claramente que nunca, a los que han convertido en su oficio la avaricia de hacer dinero, sin trabajar.
El Estado, e incluso los mercados, deben estar para servir a los ciudadanos y no al revés. La HUELGA GENERAL no es un derecho al pataleo sino mucho más. Es una advertencia de que no pensamos dejar de ser ciudadanos, de que no renunciamos ni vendemos nuestros derechos, que los hemos conseguido con esfuerzo, que son justos porque reparten la riqueza y que exigimos que el sistema trabaje para recaudar en proporción de lo que cada renta, cada empresa, genera y gaste con justicia y sin corrupción.
La Huelga General debe ser sólo el principio de un movimiento constante de los trabajadores para derretir ese iceberg, esa tijera que nos echan encima. ¿Piedra, papel o tijera?
Madrid, 24 de mayo de 2010, La Comisión Ejecutiva
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