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02-10-2012

DESDE CATALUNYA Y PARA TODO EL SECTOR...

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¿QUÉ SERÁ DE NOSOTROS CUANDO LA OSCURIDAD SEA TOTAL?

 Visionando hace unos días la película “Perfect Sense”, protagonizada por Ewan McGregor y Eva Green (película sencilla pero no exenta de cierta reflexión) no pude evitar asociar la idea principal del hilo narrativo del film con la sinuosa realidad que está sufriendo el cine español.

itatimoyanoSintetizando, la película retrata cómo el mundo al completo, sin motivo aparente, comienza progresivamente y a través de diferentes estadios a perder cada uno de los sentidos: tacto, olfato, gusto, oído y finalmente la vista. Cada pérdida conlleva asociado, previamente, un sentimiento colectivo concreto. Desvanecimiento, violencia, insatisfacción y finalmente cierta resignación.

Tras las nefastas determinaciones económicas regentadas por la presidencia de este país (aún no se comprende cómo entre tantos y tantos modelos posibles, se escogió aquél que mejor y más rápidamente hundirá a la sociedad en una crisis peor) los síntomas se hicieron evidentes.

Primero fueron las bajadas de sueldos e inmediatamente llegó el alza de impuestos. Pensar en cómo sería la vida sin tacto, sin olfato y aún sin gusto, se presumió asumible. Lamentablemente y desde hace tiempo, las sociedades ancladas bajo el yugo capitalista estamos acostumbradas a esas pequeñas y medianas dosis de reajustes propios del sistema base, que actúan en favor de unos pocos intereses (en su mayoría externos y “etéreos”) que nos llegan al resto mal explicados, si es que se explican, acaso. Dentro del audiovisual, para el lector poco relacionado con el medio, estas medidas, tristemente, no suponían una novedad. Los trabajadores del sector audiovisual llevamos mucho tiempo lidiando con situaciones laborales de precariedad e inconsistencia: jornadas laborales de 12 horas, descansos no computados, dietas y viajes no compensados, primeras producciones no remuneradas, a modo de “introducción laboral”, y tantas otras situaciones que distan mucho de estar relacionadas con el glamour de una alfombra roja, al que el espectador del “Cine” está acostumbrado. Por esto quizás, nuestro desvanecimiento frente a estas primeras medidas no fuera siquiera notorio.

Después llegaron los recortes siniestros, directamente enfocados al sector audiovisual. La suspensión de muchas de las ayudas y subvenciones, gracias a las cuales, y no siempre de la mejor manera, el medio aún podía plantearse producir algo de cine y llevar a cabo Festivales en los que el mercado cinematográfico propio conseguía visibilizarse en el panorama internacional. Se sabe que la pérdida de audición va ligada directamente a la pérdida de equilibrio, y éste a la estabilidad emocional que puede, a su vez, derivar como vertiente en odio y tal vez en violencia. Como trabajadores del medio, un medio ahora en vías de extinción, os aseguro que estas medidas tuvieron dichos efectos (Ojo, la violencia tiene muchas manifestaciones más allá de la propiamente física) tanto en productores como en técnicos en general. Recordad el punto anterior: el cine ya vivía en precariedad! Y entonces llega más?

El sumun se completó cuando se anunció el 21% de subida del IVA para la cultura en general (teatros, cines, productores, actores, conciertos y espectáculos en general). Las asociaciones empresariales enmarcadas en el ámbito de la cultura auguraron la pérdida de aproximadamente 43 millones de espectadores, 4.226 puestos de trabajos directos y el cierre del 20% de empresas del sector.

Si señores, la oscuridad se cierne sobre la cultura en general. Con algo de humor, si es que algo queda, podríamos consensuar que esta última medida tampoco es tan escandalosa. Teniendo en cuenta que con la pérdida de audición ya no se realizarán prácticamente producciones cinematográficas y culturales, tampoco será necesario conservar la vista, ya que no habrá actividades que ver.

Posiblemente este sencillo análisis comparativo, entre aquella película citada (Perfect Sense) y la película real que nos toca vivir, tenga un trasfondo aplicable a todos y cada uno de los sectores laborales, sociales y culturales de este país. Lo único que realmente espero es que, como sociedad afectada, no cerremos la última secuencia del film con un sentimiento de resignación, sino más bien todo lo contrario y, tras unificar fuerzas y criterios manifestando a cada momento nuestra disconformidad, intentemos arrojar algo de luz sobre nuestros personajes y lo más importante, por sobre todo, bajo ningún concepto, vayamos a Fundir a Negro.

Itatí Moyano

MIEMBRO COMISION EJECUTIVA TACEE.

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