Viernes, 18 de Noviembre de 2011 17:42

-RIESGOS LABORALES-

RECONOCIENDO LA FATIGA

Hace apenas unas semanas que recibimos la terrible noticia de que otro compañero del departamento de producción perecía al volante tras una jornada de rodaje.

Los detalles de este caso ya se comentaron en anteriores boletines, así que no los repasaré. Lo que quería señalar con esta alusión es la amenaza real a la salud que supone la fatiga laboral. Este caso no es, desgraciadamente, ni el único ni el último.

En el caso de los trayectos de vuelta del trabajo, el riesgo es evidente: a mayor fatiga, mayor posibilidad de desconcentrarse o dormirse al volante, y padecer así un accidente.

rodaje la posibilidad 005Sin embargo, hay multitud de causas y consecuencias de la fatiga laboral que no son tan evidentes, y que los y las trabajadoras debemos conocer para combatirlas.

Nuestro trabajo exige altas dosis de carga mental, de concentración y de ritmo de trabajo durante la mayor parte de la jornada, causa señalada oficialmente por la Organización Internacional del Trabajo desde hace décadas, asumida por la Organización Mundial de la Salud desde los años ochenta, y por nuestro Ministerio de Trabajo desde 1999. La fatiga es una enfermedad laboral reconocida y combatida en los países más avanzados en materia laboral, que como ya sabemos, son los que están resistiendo mejor la crisis. Muchos de ellos cuentan con una industria audiovisual que ya la quisiéramos.

Los síntomas de la fatiga laboral comprenden no sólo adormecimiento, sino también trastornos en el sueño, fatiga ocular, sensación continua de cansancio, mareos, cefaleas, irritabilidad, alteraciones digestivas, pérdida de la memoria, disminución de la capacidad de atención, pérdida de la fuerza física, etcétera. Síntomas que padecemos muy habitualmente, sin darles mucha importancia, pero que son también el primer paso a enfermedades más graves, crónicas o irreversibles, como la fibromialgia, el ictus, alzheimer, depresión, etcétera.

La fatiga es pues un riesgo laboral reconocible y reconocido, que todos y todas los trabajadores del audiovisual debemos combatir con la misma vehemencia que combatimos los salarios bajos, los impagos, y la imposibilidad de conciliar nuestra vida laboral y personal.

Debemos combatirlo en primer lugar con nuestras herramientas legales. La mejor arma contra la fatiga es el descanso. El cuerpo humano necesita regenerarse mediante el descanso y el sueño, así de simple, y la legislación actual recoge algunos mínimos, como son el período mínimo de descanso de 12h ininterrumpidas entre jornada y jornada (Art. 16 del Convenio Colectivo) y de 48h ininterrumpidas cada semana. A estas limitaciones se le añaden las que limitan la jornada máxima semanal a 50h (para TV) y 52 (para cine), sin sobrepasar en ningún caso la jornada máxima estipulada en el Estatuto de los Trabajadores, es decir un total de 80h bisemanales.

Durante la propia jornada, la ley exige un descanso de al menos 15 minutos para jornadas de más de 6h, y una pausa más para comer en jornadas de más de 7h y media (Art. 17.F). También tenemos el derecho a conocer nuestra jornada semanal con antelación (un mínimo de 7 días naturales según el Estatuto de los Trabajadores), para poder conciliar nuestra vida privada y nuestro trabajo.

Una correcta organización del trabajo, el responsable último de la cual es el empresario, es esencial para disminuir el estrés mental y por tanto la acumulación de fatiga. Son importantes también unos salarios dignos, que nos permitan evitar el pluriempleo o el exceso de trabajo a lo largo del año.

La mejora de las condiciones laborales y la lucha contra los riesgos laborales han supuesto una de las mayores fuentes de prosperidad del siglo XX, aumentando exponencialmente la productividad de los trabajadores, y el cine y el audiovisual no es ni puede ser un sector ajeno a esta realidad, por mucho que algunos productores se empeñen en negarla.