-LA VOZ DE LOS AFILIADOS-

¿PUBLICIDAD = SERVIDUMBRE?

Que el mercado se haya adueñado de nuestra identidad y que la crisis haya contribuido a que seamos más dependientes de las arbitrariedades del mercado, no implica que tengamos que perder la dignidad y que obviemos ciertas reivindicaciones y derechos que nos corresponden. Así nos lo cuenta nuestro afiliado Nº697, en relación a su última experiencia en publicidad.

Quiero compartir con vosotros un trabajo en el sector publicitario, donde el equipo de cámara fue despedido sin justificación alguna, sin contrato y sin estar dados de alta en la seguridad social, tal y como se había pactado entre la productora y los trabajadores veinte horas antes de empezar la grabación.

publi diaEn lo que se refiere a la precariedad e inseguridad laboral de este trabajo, para una empresa multinacional que cotizará en bolsa, la grabación se desarrollaba en una localización donde los operarios de la empresa se encontraban trabajando en su ámbito normal, es decir, máquinas que transportaban más de una tonelada de peso moviéndose entre pisos de palés sobre nuestras cabezas, sin mediar entre ellos y nosotros ninguna medida de seguridad. En otras localizaciones, y siguiendo con la promesa del alta y contrato, trabajamos en locales abiertos al público con las dificultades y peligros que ello conlleva, tanto para los trabajadores como para los clientes del local.

La grabación se desarrollaba en un clima de total improvisación en donde no existía un plan de trabajo previo ni guión alguno, un caos que demostraba una falta de profesionalidad absoluta a todos niveles.  

El trabajo coincidía con días festivos y traslado a otra localización en domingo. Y también la posibilidad de tener que regalar un día a la empresa si las condiciones meteorológicas no nos acompañaban. Las horas mínimas de descanso también se incumplieron...

La mayor parte del sector publicitario es sinónimo de servidumbre. El empresario, que hace y deshace a su antojo, somete al trabajador a situaciones de continua precariedad laboral a cambio de una suma cuantiosa de dinero “fácil”, condiciones que además son asumidas mayoritariamente por los trabajadores del sector publicitario, cuestión que rememora a tiempos feudales y debiéramos de frenar.

Se presupone nuestra disposición ilimitada y lacaya hacia el empresario que, con todos sus caprichos hacia su venerado cliente, hace que no se respeten los mínimos derechos del trabajador y, por ejemplo, pueda alargarse el rodaje lo que no está escrito. Entre los trabajadores del sector, un tema de conversación habitual es precisamente el record de horas en un rodaje publicitario.  

Existen mecanismos a nuestro alcance para que la actuación de ciertos empresarios pueda frenarse de alguna manera y si todavía tenemos un mínimo de dignidad, tendríamos que utilizarlos para conseguir algún día llegar a tener reconocidos los derechos mínimos, también en los rodajes de publicidad.


Afiliados 697, 1033 y 1220.

(*) El contenido de las cartas expresa opiniones individuales de afiliados al sindicato y no reflejan necesariamente la opinión de la Comisión Ejecutiva de TACEE.