-EDITORIAL-

ASÍ NOS QUEJAMOS: ¿CÓMO ACTUAMOS?

Esta edición del boletín pretende dar voz a multitud de quejas que muestran diferentes compañeros sobre sus respectivos rodajes o grabaciones. No lo hacemos con intención de señalar a nadie, sino, como siempre, para reflexionar en conjunto.

Ejercemos una profesión a la que nos acercamos por vocación, pero somos trabajadores, profesionales de un medio complejo y que necesita de cualificación. No debemos caer en errores tan comunes como:

NO DARLE VALOR A NUESTRA FORMACIÓN Y DEDICACIÓN:
Casi todos hemos cometido el error de admitir trabajos muy mal remunerados, o incluso gratis. Nos suele ocurrir que, al salir de las escuelas, cualquier trabajo nos parece aceptable con tal de “meter la nariz”. Pero un trabajo, como tal, debe ser remunerado y, al menos, con los mínimos legales (en cuanto a salario y jornada). Es demasiado frecuente ver equipos plagados de becarios que ni siquiera son becarios “legales”, ya que no hay convenio educativo entre empresa y escuela/universidad. Pero es que incluso después de estudiar, hay trabajos que se aceptan sin salario. Esto, además de ilegal, es un gran error. Lo que uno no valora, nadie lo valora. Si quieres, haz un corto con amigos, con plastilina, en tu casa y disfrutando... pero tu trabajo debe ser remunerado, si no, el daño es enorme, a ti mismo y al conjunto de la profesión.

VALORAR DESMESURADAMENTE NUESTRA “DIGNIDAD PROFESIONAL”, cuando ya no nos sirve de casi nada. El sindicato se llena de llamadas de técnicos que “dimiten” de su trabajo porque no soportan las condiciones en las que les obligan a trabajar, no respetan sus criterios profesionales y, al final, en vez de buscar cómo cambiar ese escenario, se bajan de él. Es una respuesta sin ningún efecto. Quien dimite se va a casa, cabreado, sin cambiar nada y sin ni siquiera derecho a cobrar el desempleo. ¿De verdad no había nadie más dispuesto a cambiar algo en ese rodaje?

AFRONTAR INDIVIDUALMENTE PROBLEMAS QUE SON COLECTIVOS. Las jornadas eternas, los riesgos laborales derivados de la fatiga, los problemas para cobrar un trabajo y otros entuertos habituales, son más fáciles de derrotar colectivamente. Cuando los afrontamos individualmente suele ser tarde para obtener cambios útiles. Suele ser un recurso, que acaba en denuncia o juicio y que, si bien el trabajador gana en el 99 por ciento de los casos, su victoria no va más allá de su bolsillo. Os aseguramos que en la puerta de un juzgado, un letrado de empresa, tras perder contra afiliados a TACE tres juicios similares, le preguntamos si a partir de ahora harían las cosas bien. Su respuesta fue muy ilustrativa: Siempre las hacemos bien; de 70 sólo nos han denunciado 3, por tanto, sale rentable. Merece la pena afrontar los  problemas a tiempo, buscar en un equipo alguien más que esté afiliado o, al menos, con las ideas claras, porque lo que se arregla en rodaje se mantiene como un logro, generalmente colectivo, que deja huella.

Aún a riesgo de ser pesados, repetitivos, la solución a los problemas que sufrimos en los rodajes y grabaciones pasa por organizarnos, por mojarse, por tomar iniciativas, por informarse, por debatir y por insistir: insistir hasta que las cosas cambien (porque tenemos razones de sobra).