-EDITORIAL-

TRABAJAR MÁS Y COBRAR MENOS

Esa fue una de las últimas perlas que nos dejó Díaz Ferrán antes de abandonar la presidencia de los empresarios españoles. Quienes le sustituyen, saben decirlo más suavemente, lo llaman “subir la productividad”.

Productividad es un concepto positivo, suena bien. Todos queremos tener un día productivo o una vida productiva. Los empresarios quieren tener trabajadores productivos. Hasta aquí, todo va bien, pero, si indagamos, “productivo” para, según quién, tiene acepciones que no están en el diccionario.

Un trabajador lesionado, de baja, no es productivo. Una trabajadora embarazada, no es productiva. Un trabajador de
cierta edad, no es productivo. Un trabajador sindicado, que vela por sus derechos, no es productivo. Pueden parecer exageraciones pero no lo son. Tenemos ejemplos recientes como Telefónica que ha despedido 5 trabajadores porque sus ausencias JUSTIFICADAS (matrimonio, hijo, defunciones, médicos, etc.) “habían bajado su productividad”. En nuestro gremio, hace unos días, un atrecista fue despedido tras lesionarse trabajando, en el segundo día de rodaje.

Por todo esto, cuando hablan de productividad, algunos nos ponemos alerta. Sin duda, entre los objetivos lógicos de una empresa está el de mejorar la productividad. Pero la productividad, en nuestra sociedad, viene dada por dos factores claves: organización del trabajo y mejora tecnológica. Podemos poner un ejemplo muy sencillo: la aparición de los teléfonos móviles hizo que los rodajes fueran más productivos, por la capacidad de comunicación y de reorganización que esto supone.
naranjamanzana
En el cine y en el audiovisual, son muchos los esfuerzos que se pueden hacer para utilizar la tecnología que ya tenemos, para que un mismo equipo de rodaje sea más productivo, porque los costes se abaratan. Sin embargo, lo que se pretende, en infinidad de ocasiones, es “abaratar” los sueldos, bajar los costes laborales y trabajar más horas. Como trabajadores de este sector, tenemos que meternos en la cabeza que los llamados “bajos presupuestos” no deben salir de rebajar nuestros salarios y trabajar en peores condiciones, sino del esfuerzo de las empresas por dotarse de estructuras ligeras, de eliminar gastos superfluos, de contratar profesionales capaces de adaptarse a las necesidades de organización que cada trabajo exija y buscar la tecnología que le permita conseguir la máxima calidad dentro de lo límites presupuestarios.

La fórmula fácil ya la nos la dijo Díaz Ferrán: Trabajar más y cobrar menos (menos semanas de rodaje, menos sueldo = menos calidad).