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Lunes, 28 de Diciembre de 2009 00:00
- FALSOS AUTÓNOMOS -

AUTÓNOMOS FALSOS Y FALSEDADES SOBRE LOS AUTÓNOMOS

Más de una vez, hemos escuchado el argumento de productores que prefieren el pacto individual; siempre y cuando sean pactos legales, no hay mucho que objetar. Pero el peor de los pactos es el que te obliga a trabajar como autónomo.

Hemos escuchado el argumento de productores (y de empresarios de otros sectores) que prefieren el pacto individual, de igual a igual para llegar a acuerdos con los trabajadores. En la práctica, en nuestro sector, el pacto individual o por equipos de trabajo, es muy habitual. Digamos que, siempre y cuando sean pactos legales, no hay mucho que objetar.

Sin embargo, nos encontramos con que a unos nos tratan de imponer horarios que vulneran la jornada legal con la frase “horas extras incluidas”, a otros les escaquean las dietas o desplazamientos y, en general, con un largo etcetera de imaginativas fórmulas ahorradoras para las  empresas pero vulneradoras de derechos.

El peor de estos pactos es el que te obliga a trabajar como autónomo. En el texto de este boletín, elaborado por la asesoría legal, queda claro que, no es lícito trabajar como autónomo en ninguna de las categorias que están en nuestro Convenio Colectivo (es decir, prácticamente todas las que intervienen en el audiovisual). A penas algunos casos puntuales, podrían ser autónomos legales (por ejemplo un técnico de FX que trabaja en su taller, con sus medios y que solo interviene puntualmente en el rodaje, sin horarios, ni jerarquia que respetar).

Un autónomo y una empresa, en el marco legal, hablan de igual a igual y por ello, los impagos o incumplimientos, van a la jurisdicción civil. Por eso un autónomo no tiene horario (para bien y para mal) y no tiene amparo de derechos laborales, ni posibilidad de negociación colectiva. Un trabajador y una empresa no son, jurídicamente, iguales. Se entiende que, el empleador puede abusar de su posición si no se le aplica una legislación específica: la laboral, diferente de la civil, que rige a los autónomos.

Es muy importante, rechazar la contratación como autónomo.
Sabemos que, en ocasiones, no queda otro remedio para no perder un trabajo, pero debemos ser conscientes de que es una practica ilegal a evitar. Si todos aceptaramos ser autónomos, los derechos de los trabajadores desaparecerían y competiriamos como empresas, no como personas, aceptando cualquier sueldo y cualquier horario sin posibilidad de ejercer protestas o acciones judiciales para denunciarlo.

Es habitual que nos ofrezcan más dinero si facturamos que si nos hacen contrato. Este planteamiento es deleznable, porque nos estan empujando a cometer una ilegalidad. Además, ese incremento del “líquido” en la cuenta, se diluye si uno tiene en cuenta la necesidad del autónomo de cotizar por si mismo a la seguridad social, pagar el IVA, gestionar sus facturas, cobrar con mucho retraso, etc. Y ¿cómo valorar la falta de prestaciones en el INEM (en una continua temporalidad como la nuestra), las bajas laborales, los días de vacaciones, las contribuciones a la jubilación...

Aceptar un trabajo de autónomo en una grabación o rodaje es algo que debemos pelear por que desaparezca. El recurso a la Inspección de Trabajo para denunciar estos casos o evitarlos, está a nuestro alcance y se puede gestionar desde TACE, con anonimato para el trabajador.

Y si ya nos hemos visto atrapados en el planteamiento de una empresa para ser autónomos, siempre queda la posibilidad de recurrir al sindicato para que reclame la “laboralidad” de esa relación. Hay que tener en cuenta que la ley en este caso es clara y ya hay compañeros que han recurrido y ganado esta batalla. En esos casos, la empresa infractora está obligada a contratar al trabajador, en regimen de contrato indefinido y pagando a la seguridad social todas las cuotas que el trabajador ingresó por su cuenta en virtud del trabajo realizado.

Así que, cuando alguien nos habla de que ser autónomo es una buena opción, que nos da libertad, que nos pone en igualdad con la empresa, hay que tener en cuenta, que es una opción engañosa, ilegal y contraria a nuestros derechos laborales.