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Antes del verano, ya presentamos desde TACE nuestras alegaciones por escrito ante el Ministerio de Cultura. Dichas alegaciones fueron similares a las de otros sindicatos del sector como FAEE (Union de Actores) y OSAEE (Organización de Sindicatos de Actores y Actrices del Estado Español). Todos coincidimos en que un sector subvencionado como el cinematografico, tiene el deber social de controlar quién recibe ese dinero, cómo lo emplea y vigilar si su uso cumple con criterios de legalidad y calidad. Así se lo hicimos saber a Ignasi Guardans al reunirnos en el Ministerio de Cultura el 17 de Julio pasado. Lo que le transmitimos en esa reunión es la principal preocupación de TACE: la cantidad y la calidad de los empleos en el cine. Guardans se comprometió a estudiar fórmulas para el control sindical en las películas subvencionadas, la posibilidad de auditar “socialmente” las cintas con dinero público y la apertura de dialogo con la administración para que los trabajadores del cine tengamos representantes sindicales elegidos democráticamente (como se desprendía de los compromisos en las disposiciones 8ª y 9ª de la Ley de cine).
La polémica se adueñó de esta Orden ministerial cuando, apareció en el escenario el colectivo Cineastas contra la orden. Desde la Comisión Ejecutiva del sindicato hemos estado en contacto con este colectivo y hemos participado de dos asambleas. No obstante, ya explicamos anteriormente que TACE como organización no participa de la firma de este manifiesto aunque respeta la iniciativa y deja abierta la puerta a que los afiliados del sindicato puedan adherirse de manera particular. Compartimos algunas de las preocupaciones que plantea este colectivo y aplaudimos la actitud crítica y comprometida, muy sana en democracia.
Desde TACE tenemos que repetir que nuestra preocupación es el empleo, de calidad y con derechos en el cine de nuestro país. Parece claro que se va a reducir el número de largometrajes producidos cada año. Por ello, es lógico pensar que se destruirán puestos de trabajo. Por el contrario, es muy probable que aumente el número de películas para televisión o miniseries (de 200 minutos como máximo) que ahora podrán acceder a subvención pública. Además, es evidente que salen reforzados los proyectos de estilo “comercial” que manejen presupuestos de más de dos millones de euros. Así las cosas, y combinando este panorama con la nueva ley audiovisual, todo se traduce en que nuestro gran “patrón” en el futuro inmediato va a ser, de una forma u otra, la televisión, las cadenas de televisión.
Como trabajadores de este sector, podemos leer todo esto como “una noticia buena y una mala”. La mala es la reducción de puestos de trabajo en cine. La “buena” es que si eliminan del sector la dimensión artística y tienden a industrializarlo, al menos tendremos claro que ya no nos creeremos esa frase tan habitual de “no hay presupuesto”.
El texto de la Orden ministerial ya está listo. Veremos cual es su aplicación práctica. Os seguiremos informando.
Descargar texto definitivo de la Orden Ministerial (pdf) Descargar aspectos más destacados de la Orden Ministerial (pdf)
Fuente de la imagen: página web del Ministerio de Cultura
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