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Martes, 10 de Noviembre de 2009 00:00
- CASO ALBA ADRIÁTICA -

LOS TRIBUNALES NOS DAN LA RAZÓN

Los que no quieren sindicalistas es porque no cumplen la ley.

Hace casi siete meses, exactamente la mañana del 16 de abril, los trabajadores de la serie "La que se avecina", que emite  Telecinco, comunicaron a la productora Alba Adriática (Grupo José Luis Moreno) que no trabajarían más de 8 horas hasta que cobraran sus nóminas.

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Indicaron también que estos paros serían progresivos hasta el cobro del salario. Al día siguiente, la productora despidió de manera fulminante a un trabajador, delante de toda la plantilla y como medida ejemplarizante, por quejarse de no haber cobrado. Un día antes del despido, el productor ejecutivo de la serie había reunido a los trabajadores para informarles que no podía asegurar cuándo se cobraría, ni la nómina del pasado mes ni las siguientes, y pretendió ampararse en unas “difíciles y complejas circunstancias económicas y financieras”.

Tras ese discurso, un compañero pidió la palabra para decir que no estaba de acuerdo con semejante planteamiento y que todos los trabajadores debían cobrar sus nóminas, porque cobrar el salario por un trabajo realizado en tiempo y forma es un derecho irrenunciable. En contraste con la educación y tranquilidad del técnico, el productor se enardeció y, señalando la puerta, lo echó del plató al grito de "Aquí no queremos ningún Che Guevara, vete a hacer tu revolución a otra parte...".

Al día siguiente la empresa envió la carta de despido reconociendo la improcedencia y pretendiendo zanjar la situación con una indemnización mínima, la parte proporcional de 45 días por año trabajado, aplicada a tres meses de contrato. Pero ni el compañero ni la dirección del sindicato aceptaron dar por terminado el asunto. Se decidió reclamar la nulidad del despido y la inmediata reincorporación del trabajador, por ser un caso claro de vulneración de derechos fundamentales; se repartieron octavillas en la entrada del plató, para que todo el equipo técnico conociera de primera mano la situación; se denunció a la Inspección de Trabajo y se comenzó a trabajar con la asesoría jurídica del sindicato en la elaboración de una demanda de nulidad.

Como sabéis no fue fácil. No hubo acuerdo posible en la conciliación obligatoria y el juicio, inicialmente previsto para el 21 de julio, se suspendió hasta el pasado 22 de octubre. Ese día, el compañero afectado acudió a los tribunales arropado por sus compañeros, por el letrado de TACE y por media docena de testigos presenciales, dispuestos a corroborar todo lo que de verdad pasó.

Durante el juicio se pudieron probar todos los hechos denunciados, documental y testimonialmente. Los productores ni siquiera se presentaron; su abogado, en solitario, intentó menospreciar los argumentos de la demanda y negar que tales hechos significaran una vulneración de derechos fundamentales. El alegato final del abogado del sindicato, en cambio, insistió en la argumentación, con una convicción tal que la sensación colectiva ya era de triunfo.

Diez días más tarde llegó la sentencia, dando la razón al trabajador. Si se cumple la orden del Juez, el compañero cobrará los salarios perdidos desde abril a la fecha y se reincorporará a su puesto de trabajo.